Era un día soleado y en apariencia tranquilo. Había salido a dar un paseo matutino y se le ocurrió que iría al otro lado de la carretera para llevar algo rico de comer cuando volviera a casa. Sin embargo, mientas cruzaba, vio cómo un vehículo se acercaba a gran velocidad hacia ella. Trató de esquivarlo, movió las alas tan rápido como pudo, pero todo fue inútil.

El sonido del impacto resonó en el interior del coche. Los limpiaparabrisas retiraron el cadáver, pero las gotas de fluidos transparentes quedaron en el cristal como pruebas del crimen.

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