«Estuvimos casados sesenta y cinco años. ¡Sesenta y cinco! Ahora ningún matrimonio aguanta tanto tiempo. Ahora os casáis y a los dos días estáis aburridos y os dejáis. Yo estuve toda mi vida al lado de mi Marciano, que en paz descanse, y él al mío. Aunque era muy trabajador, siempre tenía tiempo para acompañarme a hacer los recados y para bailar. ¡Ay qué bien bailaba mi Marciano! Estuvo a mi lado hasta que el pobrecito se fue de este mundo.»

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