Gas

La calle estaba oscura y él, apoyado en la pared, simulaba leer alumbrado por la lamparita del portal. Nervioso, miró a ambos lados. Sí, estaba solo. Pero ella apareció por la esquina en un momento inapropiado y el estallido, más fuerte de lo que esperaba, lo delató. Los ojos horrorizados de la mujer se clavaron…